miércoles, 14 de enero de 2009
Porquée...
Aquel día de madrugada
Pensé en soltarte un te quiero,
Pero vi aquella sonrisa tuya
Que hizo caer mi mundo entero.
¿Y me preguntas por qué soy así?
Porque te quiero, tonto
¿No es obvio?
Pienso en ti cada momento.
¿No es lamentable?
Tú no escuchas mis lamentos
¿No es triste?
Lo es, pero tampoco has escuchado
A mi corazón.
Ese pobre vagabundo que tanto te ha necesitado.
¿Qué hacer?
No te hablo,
No te miro,
Mi ser llora solo de pensar que mis deseos
Serán en vano…
¿Hay esperanzas?
Las hay, pocas, pero certeras.
Puedo intentar olvidarme
De tu profunda mirada,
De tus labios carnosos,
De tu suave piel
Y tu voz misteriosa.
Pero ahora dime,
Mírame y sé sincero,
¿Cómo olvidarme de ti
si mi corazón te está llamando a gritos?
No te das cuenta de mis suspiros cuando me rozas,
No te fijas en mis melancólicas miradas cuando te veo,
Tu sigues adelante, y en la oscuridad
Desentrañas tus pensamientos
Para que yo pueda verlos más fáciles.
Lo siento, pero no lo entiendo.
Me sigue doliendo igual,
Pero tu no me quieres,
No me amas,
No sientes nada hacia mi.
Ahora iré a acompañar a la soledad,
Ésa que mi razón ha reclamado. Vania (V.c.)
p.d.: Decir que me gustaría que la gente fuese considerada y no copiase todo lo que es obra mía. Lo veo muy feo y de muy poca educació y conciencia. Espero que lo entiendan. No me parece justo.
Un beso.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Historia (producida del aburrimiento del profe de sociales)
-Valerie –dijo una voz a mis espaldas sombría, aunque conocida.
-¿Qué?
-Ven
En realidad estaba casi a su lado, así que me acerqué un poco más, y, el me atrajo más. Aún oía el eco de su dulce palabra en el aire.
- Ya estás a mi lado, ¿adónde quieres que vaya?
- Valerie –dice mi nombre, como si fuera algo preciado para el.
-¿Qué? –pregunto intrigada
- Ven a mí
Entonces me acerca más el y me besa suave y cautivadoramente. Después un fuerte dolor en el cuello me atenaza, aunque se perfectamente lo que está haciendo. No soy yo en concreto lo que le hace sentirse atraído hacia mí. Mi sangre también ayuda mucho. Un lazo invisible me atrae irremediablemente hacia el. Mi cuello queda nuevamente libre, aunque algo dolorido. Mi visión se nubla un poco, pero el parece satisfecho así que lo dejo estar. Hoy en día es la persona a la que más quiero, aunque no es a la única que he querido. Es misterioso y atractivo, y eso me hacía querer saber mas de el. Ya que querer a una persona implica que para ello tienes que conocerla antes, y, sobretodo confiar en ella. Yo aún dudo en mi fuero interno que pueda confiar en el. Sobretodo tengo que averiguarlo para poder contarle algunos secretos, uno de mis secretos importantes que es conveniente que sepa. Aunque dudo que tenga tiempo de hacerle saber algo sobre mí. Ya que hay decisiones tomadas hace mucho tiempo que no creo posibles que puedan cambiar. Otros secretos irán acompañándome hasta la muerte. Son demasiado comprometedores y peligrosos.
Me deja de besar, yo ya he decidido algo. Algo en lo que llevaba mucho tiempo pensando, y que si, era importante, pero hoy más que nunca, quizá fuera el instinto, quizá otra cosa, me puesto claras las cosas. Me separo de el y me doy la vuelta dispuesta a marcharme.
-¿Adónde vas?
- A salir de aquí.
-¿A salir de la noche?
-Si, voy a dejar de esconderme.
-¿De quién?
-Del mundo
-¿Quieres contármelo?
-Es demasiado complicado.
Sigo con mi camino, decidida a desaparecer de allí como fuera. Decidida a dar la cara.
-Valerie –dice, pero yo no me giro.
-¿Si?
-Te quiero
Noto el beso en mis labios, su sabor en el aire, y, en el fondo, se que me desea todo lo mejor.
Besos
Neferet
lunes, 24 de noviembre de 2008
Disculpas
Bueno lo primero decir que voy a ausentarme una semana mas o menos debido a exámenes, a lo mejor si tengo tiempo, aunque sea un poco, cuelgo una entrada.
Un beso y gracias:)
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Otro día en una vida cualquiera...
El amor viviente,
la noche oscura,
la luna brilla,
entre tanta hermosura.
Peleas de sensaciones,
espero que alguna decida,
que alguna se aclare,
para continuar de por vida.
By Neferet
sábado, 8 de noviembre de 2008
Prólogo
Prólogo-
A pocos metros de la despedida en la oscuridad, me senté en la maleza. Alcé la cabeza, mirando a las estrellas, vi como trataban de consolarme con su intenso brillo. Mis cabellos se enredaron con el viento, libre y salvaje, y, la luna me tatareaba una nana dulce para que durmiera. Y así con todas las comodidades de la noche, me sumí en el más triste sueño, impregnado de dolor.
A la mañana siguiente, los rayos se colaban por entre las ramas y acudían a despertarme. Abrí los ojos, y observé a mi alrededor. Sentía una presencia cerca cuando me di cuenta de que el estaba allí, observándome. Aquello no podía ser verdad, el no podía estar allí. Me levanté y eche a correr con todas mis fuerzas, pero el ya estaba a mi lado, agarrándome. Me di cuenta rápido, de que el no estaba empleando mayor fuerza, mientras yo luchaba con todas las mías por sobrevivir. Me empujó contra el árbol más cercano.
-Déjame, ¡Déjame!-chillé, aunque sabía que no iba a servir de nada.
No me daba movido. Entonces intenté darle una patada, lo que fuese con tal de poder salir de allí, pero estábamos demasiado pegados el uno al otro. Sus ojos, misteriosos y atrayentes me marearon. Eran rojos, hipnóticos y casi mortíferos. Se introducían en los míos, y yo ya no pude más. Grité. Era una sensación asfixiante, no sabía muy bien lo que sentía, entre atracción, dolor, y desesperación. Me estaba muriendo, y eso superó cualquier atracción que pudiese sentir. Intenté soltarme con todas mis fuerzas pero solo conseguí hacerme más daño. Volví a revolverme entre sus brazos, procurando no mirarle a lo ojos. Morir dolía demasiado.
Pronto mis músculos se relajaron por completo, no sentía las piernas. Aquello debía de ser mi lecho de muerte, todo era paz, y yo estaba deseando dejarme llevar por esa tranquilidad que me esperaba y me atraía hacia si. Pero debía luchar, luchar por mi vida, por aquellos a los que quería, debía luchar sobretodo por mi. La muerte era algo que no estaba preparada para sentir, pero, ¿alguien está preparado alguna vez para recibir a la muerte?
Pensando en todo esto, no pude evitar dejarme llevar, ya no podía moverme. Todo estaba en silencio. Nadie había atendido a mis súplicas, nadie me había escuchado, nadie me quería lo suficiente como para arriesgar su vida por salvarme. Era demasiado doloroso, hasta la muerte en si era dolorosa. El silencio te metía en tu cabeza los pensamientos que quería cerrar bajo llave, y, aquellos con los que quería sobrevivir, ahora no los encontraba en ninguna parte de mi mente. ¿Aquello era la muerte?, demasiado vacía para mi gusto.
Espero que me ayudeis con vuestras criticas, quiero que me salga bien :)
Gracias
martes, 4 de noviembre de 2008
Hoy... siiento...

viernes, 31 de octubre de 2008
Olas del silencio


By Victoria Cullen